Hay algo que todavía no se está viendo del todo: la reforma laboral ya está impactando en los juicios de familia.
En la práctica, esto ya está pasando. Y no es teoría.
Charlando con colegas de distintos puntos de la Provincia de Buenos Aires; aparecen situaciones concretas que empiezan a repetirse:
Banco de horas y cuota que no crece
El trabajador sigue generando valor, pero parte de ese tiempo se compensa con descanso y no como dinero.
👉 Resultado: el ingreso “visible” no aumenta.
👉 La cuota alimentaria (si es porcentual) queda congelada.
Si no se analiza correctamente esa estructura, el alimentado termina perdiendo poder adquisitivo.
Indemnizaciones en cuotas y alimentos urgentes:
Se fijan embargos sobre indemnizaciones… pero el pago se hace en cuotas.
👉 El crédito existe, pero se diluye en el tiempo.
👉 La necesidad alimentaria es inmediata.
Acá ya no alcanza con el planteo civil: la estrategia tiene que ser también laboral.
Base indemnizatoria más baja:
Con ciertos conceptos fuera del cálculo (SAC, bonos, etc.), la base sobre la que se proyectan los alimentos se reduce.
👉 Menor base = menor cobertura real
👉 Impacto directo en derechos alimentarios
Hoy, el derecho laboral y el de familia ya no pueden trabajarse por separado.
Porque si no se ajusta la estrategia, pasan dos cosas:
- se licúan los créditos
- o se pierde capacidad de reclamo
Colegas:
¿Ya están viendo estos efectos en sus expedientes de alimentos?
Claudio Vimonte
Abogado – Derecho de Familia y Laboral
Perú 1949 - San Justo - Buenos Aires
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